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Periodista del diario El Universal, llegó del Perú a los cuatro años de edad junto a sus padres y su hermano. Aquí creció, se educó y hace vida sin perder sus raíces. A los siete años comió por primera vez hallacas.

“Recuerdo que íbamos a comer en restaurantes como El Tizón donde la oferta es mexicana y peruana, mientras el resto de los comensales comían tacos, tostadas o enchiladas, nosotros éramos los únicos que pedíamos cebiche, carapulcra e incluso causa”, comenta Chiappe.

¿Por qué un restaurante ofrecería ambas propuestas? Hace años la cocina peruana no tenía tanta fuerza para sobrevivir por si sola en un restaurante y la mexicana ya tenía cabida en Venezuela.

Giuliana creció en un hogar donde se fusionaron las dos culturas: en diciembre se comían hallacas, pan de jamón y el pavo peruano. Los almuerzos eran con cebiche, causa así como platos venezolanos y hoy continúa con esa tradición, pero esta vez cocinando ella. Se ayuda con el tradicional recetario peruano editado en la década de los 70 por la Compañía Nicolini. Se podría decir que es el equivalente a Mi Cocina a la manera de Caracas o Libro Rojo de Armando Scannone en Venezuela. Frecuenta los restaurantes Chirú, Tasca de Juancho y El Tizón.

Según la periodista, para los peruanos el tema de la alimentación es primordial. Se sienten orgullosos de lo suyo y coincide con quienes opinan que el iniciador del movimiento para internacionalizar la gastronomía peruana es Gastón Acurio.

En una ocasión entrevistó al chef Pedro Schiaffino, a quien le preguntó si sus nuevas propuestas eran o no cebiche, y él respondió que sí porque era una evolución de ese plato. Por el contrario, cocineros clásicos como Ángela Harbauer comentan que si esta preparación no tiene cebolla morada, no se puede calificar como cebiche.

La cocina peruana llegó a Venezuela por los mismos peruanos y no por otras personas de otras nacionalidades que hubiesen querido replicarla en el país.

Al final concluye con las palabras de Massimo Bottura, chef de la Osteria Francescana, quien afirmó que hace 40 años fue la pasta, hace dos décadas el sushi y ahora es el cebiche, el plato más globalizado. Pero Giuliana dice que no se ha quedado solo en ese condumio sino que se han integrado otros como la causa limeña, lomo saltado, etc. que han sido incluidos en diversas interpretaciones en restaurantes de todo tipo.